Llegada a Marruecos
Cuatro países han quedado atrás. Y luego: un nuevo continente. Y sí, esto es diferente. Por primera vez en cuatro años de viaje en autobús me siento extranjera. Y muy...

Publicado: 21.10.2025
Muchos van a Chefchaouen solo por las fotos, cuenta Coralie. Chicas con faldas cortas, ligeramente vestidas, se posan en las escaleras azules de la ciudad azul y blanca. Coralie sacude la cabeza. ¡Y esto! Entre todos los musulmanes. Y tiene razón. La ciudad – hermosa, cada casa pintada de azul y blanco – está llena de turistas. Muchos también de Marruecos. Se fotografían con loros, mientras influencers posan para sus selfies.
Coralie viene de Bélgica. Hizo una gira como yo. Viajó a Marruecos con su furgoneta y su hija, y luego se quedó con Faouzi junto al río con vista a las montañas. Se enamoró – y se quedó. Por la noche, nos sentamos juntos con dos campers británicos. Comemos tajín, bebemos té, más tarde se ofrece hachís. Toda la familia se une. Una y otra vez nos perdemos en el caos del lenguaje, pero aun así nos entendemos. Nos reímos mucho, sobre nuestros países, sobre estereotipos, sobre todo.