A la frontera
Mira, lo bueno está tan cerca.

Publicado: 03.10.2025

















Hoy vamos en bicicleta. Se ha planeado un recorrido circular. Desde Les Brenets, la estrecha carretera sube de manera uniforme hacia Le Locle, la ciudad de los relojes. Un U(h)rgrossvater por parte materna fue profesor aquí en la escuela de relojería. Así que es algo así como una inmersión en la historia familiar. ¿Quién sabe? Tal vez aquí arriba también se había recuperado en alguna ocasión.
A través de praderas y densos bosques, bajamos rápidamente hacia el embalse Lac de Moron. Desde allí, la carretera sigue la sinuosa costa del Lac des Brenets de regreso al camping.
Hoy también hubo encuentros exitosos: por la mañana, Carl (el chico durmió a saco en el saco de dormir en el prado de las tiendas de campaña) me pregunta por agua para el té, que por supuesto le hiervo con gusto. Se desarrolla una charla amena. Luego, en la ruta, me encuentro primero con un ciclista local, quien me da algunos consejos para el resto del recorrido, y por último, me doy un bocado de los últimos rayos de sol sobre el Lac des Brenets junto a un (todavía) mayor, mientras optimizo mi francés. Y en algún lugar del bosque, un rebeco que mira incrédulo también cruzó mi camino.
Termino el recorrido con una pequeña compra en la tienda mejor ordenada del mundo. También allí se desarrolla una animada (conversación con los dos jóvenes propietarios).
Una ducha muy merecida
