- Langkawi -
Tras un largo viaje en autobús de 6 horas y 1 hora y media en ferry, llegamos a la isla más famosa y turística de Malasia: Langkawi. La isla es especialmente popular debido a...


Publicado: 26.01.2019

























Aunque el viaje por tierra habría sido más barato, decidimos optar por la ruta más corta y agradable a través del ferry. Este nos llevó en poco más de tres horas desde Langkawi directamente a George Town en la isla de Penang.
El horizonte de George Town es muy diferente al de las islas Langkawi y Pulau Pangkor. Edificios altos dominan la imagen urbana. Vista desde el ferry, George Town recuerda mucho a Kuala Lumpur. Sin embargo, los centros de ambas ciudades son muy diferentes. George Town está marcada por edificaciones de la época colonial británica, casas comerciales y residenciales chinas, templos budistas e hindúes, así como mezquitas. La diversidad cultural y religiosa es enorme.
La diversidad también es visible en el plato. Penang es una fortaleza gastronómica. Es conocida por sus numerosas carretas de comida que preparan platos únicos. Algunos platos famosos aquí son Asam Laksa –una sopa de fideos salada, ácida y picante con hojas de menta–, Char Kway Teow –un plato de fideos con huevos y gambas– y la sopa de fideos china Hokkien Mee. El primero requiere un poco de acostumbrarse al gusto. No siempre nuestro estómago estuvo de acuerdo con lo que elegimos comer, pero afortunadamente estas pequeñas molestias se pasaron rápido.
Además de la comida, George Town es famosa por su arquitectura y su arte callejero. Numerosas imágenes adornan las paredes de las casas a lo largo de las calles. La búsqueda de estas pequeñas y grandes obras de arte se asemeja a una búsqueda del tesoro. Nadie sabe exactamente cuántas imágenes hay en toda la ciudad y dónde se esconden.
En cuanto a la vida nocturna, Penang también tiene mucho que ofrecer. Por ejemplo, en Love Lane hay muchos bares pequeños. Aquí se encuentran turistas y locales. También tuvimos la suerte de conocer a un grupo de jóvenes malayos. Los jóvenes policías, que habían asistido juntos a la academia de policía, se reúnen cada pocos años en Penang. Era un grupo variado. En la misma mesa se sentaban budistas chinos, hindúes y musulmanes. Las conversaciones sobre cultura, política y religión mostraron que Malasia es un país complejo, pero extremadamente interesante. Malasia demuestra de manera impactante que la coexistencia de diferentes religiones no solo es posible, sino también enriquecedora.
Penang fue nuestro último destino en Malasia. Salimos del país con impresiones exclusivamente positivas. Una cosa es segura: ¡volveremos!
Hoy continuamos hacia Bangkok, Tailandia.
