

Publicado: 23.06.2025
Lunes por la mañana - comenzamos nuevamente temprano (7:10 h) y bien untados de crema (también las orejitas - como dice Schischi), porque se espera otro día caluroso con 33 grados.
Buscando la flecha del Camino, comenzamos a caminar de alguna manera y nos perdemos el tomar un café en el pueblo.
Nuevamente caminamos, junto con algunos otros peregrinos, por bonitos caminos forestales (incluidas vacas en un prado)... pero no hay ningún bar a la vista.
Solo a las 9, después de haber caminado casi 8 km, entramos a un bonito bar y disfrutamos de nuestro desayuno (Café con leche, croissant y ensalada de frutas).
El trayecto - está muy ventoso y aún no hace calor - discurre buena parte junto a la carretera y pierde un poco de su encanto con el ruido de los coches.
Hoy - nuestra penúltima etapa - queremos hacer más pausas, tomarnos nuestro tiempo y almorzar en un bar, antes de hacer el check-in en el Hostal Galicia (un hotel hermano del de Caldas de Reis) a las 14 h.
Los últimos kilómetros son para nosotros una pequeña tortura diaria (en lugar de la quiste de Baker, hoy es el pie izquierdo el que se queja... etc.) y de nuevo me viene a la mente la frase de mi profesor de química: La dosis hace el veneno (en nuestro caso, los kilómetros) 😀
En un pequeño bar al entrar a Padrón, nos damos hoy el gusto de pedir el menú del día completo, incluyendo vino y café.
Puntualmente a las 14 h, tocamos el timbre de la Villa Galicia. No soy fan de la 'puntualidad alemana' y me disculpo por ello, pero la recepcionista es suiza y está preparada para ello.
Y hay alegría por el reencuentro: Fabian y Rita también están en este hotel.
Y nuevamente hemos alcanzado nuestro objetivo del día: 28.744 pasos del Camino = 18 km alcanzados.
Pasamos la tarde en la piscina 😀
