El despertador sonó hoy a las 04:20 horas. Una hora en la que normalmente solo te levantas si es necesario. Y nosotros teníamos que hacerlo. El ferry en Kristiansand no espera. El plan para hoy era ambicioso, tal vez incluso loco: Desde el sur de Noruega hasta casa en Berlín. En un día. Casi 1000 kilómetros.
Una despedida digna: El agradable trayecto en ferry
Decidimos tomar el gran ferry 'cómodo' hacia Hirtshals en lugar del rápido catamarán. Fue exactamente lo correcto. Noruega nos despidió como nos había recibido: Con un radiante sol y mar en calma. Estábamos en la cubierta, observando cómo la costa desaparecía lentamente en el horizonte, y simplemente agradecidos por estas tres semanas.
Mi consejo para el ferry: ¡Reserve un asiento! Los asientos en la sala de espera son súper cómodos, tienes privacidad y el costo adicional, comparado con los otros gastos en Noruega, es una broma. Es el lugar perfecto para recargar energías antes del largo viaje en coche.
Dinamarca: La calma antes de la tormenta
El viaje a través de Dinamarca transcurrió sin incidentes – en el sentido positivo. El tráfico fluye, todos van relajados. No hicimos grandes paradas, porque el destino era Berlín. Pero apenas cruzamos la frontera alemana, todo cambió.
Bienvenido a Alemania: El choque cultural
No puedes imaginar cuánto te acostumbras en tres semanas a la tranquilidad escandinava. Y cuán brutal es el choque con la realidad alemana. Apenas estábamos en la autopista alemana, comenzó el choque cultural. De repente volvió: La agresión. Luces de emergencia, presión, velocidad. Debo decirlo claramente: El comportamiento de muchos conductores aquí parece simplemente antisocial después del tiempo en el norte. Realmente te preguntas: ¿Por qué todos aquí están tan estresados? ¿Por qué esta mentalidad de codazos? Fue – por decirlo suavemente – asqueroso. Después de la consideración mutua en Noruega, la A7 se sintió como un campo de batalla.
23:00 horas: Berlín, aún estamos vivos
Las últimas horas fueron una lucha contra la fatiga y la frustración por el tráfico. Me pregunté varias veces: ¿Por qué te haces esto? ¿Por qué no pasar la noche en el camino? ¿Ya te arrepientes?
Pero el imán 'hogar' era más fuerte. A las 23:00 horas, después de casi 19 horas en pie y 1000 kilómetros de asfalto, llegamos a Berlín. Totalmente cansados, con la cabeza llena de imágenes de fiordos, renos y túneles, pero felices. Lo hemos logrado. El road trip ha terminado, estamos de regreso en casa.
Resumen del día:
Ferry: ¡Reservar asiento vale la pena!
Clima: Sol como despedida.
Choque cultural: Las autopistas alemanas son una prueba de estrés después de Noruega (luces de emergencia y demás).
Estadísticas: Salida 04:20 horas -> Llegada 23:00 horas. 1000 km.
Estado: Sobrevivido. Feliz. En casa.