Etiqueta 14: Sobre la árida meseta y de vuelta a la penumbra
Hoy se presentó una etapa adecuada en el programa. Desde Bodø, nos dirigimos al sur, siempre bajando por la E6 hasta Steinkjer. Son muchos kilómetros, pero la ruta ofreció hoy una...

Publicado: 23.11.2025
Después de las solitarias montañas de Saltfjellet y la noche en Steinkjer, hoy teníamos otra etapa de viaje variada. Nos dirigíamos hacia la costa, más precisamente a una de las carreteras más famosas del mundo.
Solo pasamos por Trondheim, sin paradas turísticas. Sin embargo, en la carretera, hubo una experiencia que casi había olvidado: ¡Conducir en la autopista! Después de casi dos semanas en estrechas carreteras noruegas, donde rara vez se viaja a más de 70 u 80 km/h, los 100 o 110 km/h en la autopista cerca de Trondheim se sentían como Fórmula 1. Realmente no te puedes imaginar cuánto cambia la percepción: de repente, el paisaje pasa a toda velocidad. Un breve, pero emocionante choque cultural.
Seguimos por la E39 en dirección a Kristiansund. Para llegar a la ciudad, hay que pasar por el Atlanterhavstunnelen. Un profundo túnel submarino: no quería perderme eso. Es una sensación inquietante, pero fascinante, conducir tan profundo bajo el nivel del mar. Un poco fuera de la ciudad, aprovechamos la oportunidad para una caminata costera. Después de tanto tiempo sentados en el coche, el movimiento fue refrescante, y la costa escarpada aquí es simplemente impresionante.
Y entonces se presentó ante nosotros: La Ruta del Atlántico. Esta carretera, que serpentea por innumerables pequeñas islas y islotes, conectadas por ocho puentes, es una obra maestra arquitectónica. El clima cooperó perfectamente, incluso sin sol. Estaba nublado, pero seco. Estas nubes grises y pesadas sobre el oscuro mar le daban a la escena una increíble atmósfera mística y casi dramática. Con un sol radiante, esto lo vería cualquiera, pero esta luz difusa se adaptaba mucho mejor al mar áspero.
En realidad, el plan era buscar un campamento oficial. Sin embargo, justo detrás de la Ruta del Atlántico, descubrimos un aparcamiento gratuito junto a un prado. Verificación rápida: ¿se puede aparcar aquí? Sí. Así que cambiamos de plan: Acampada salvaje. Montamos la tienda directamente en el prado. La vista al mar y a la carretera durante la luz del atardecer era grandiosa. Y para continuar con el chiste recurrente de los últimos días: dado que acampamos salvajemente, yo era de nuevo el único huésped en mi 'alojamiento'. ;-) Era maravillosamente tranquilo, y no eché de menos el sol ni un segundo en esta atmósfera.
Resumen del día:
Velocidad: ¡Finalmente conduje de nuevo a más de 100 km/h!
Tecnología: Túnel submarino y el primer ferry de peaje.
Imprescindible: La Ruta del Atlántico es una experiencia, incluso (o especialmente) con nublados.
Alojamiento: Acampada salvaje espontánea en un lugar ideal.
Estado de ánimo: Místico, tranquilo, contento.
