Etiqueta 118: Hamburgo - Conclusión
Hoy termina nuestro gran viaje alrededor del mundo. En nuestra mente tenemos miles de hermosas imágenes. Hemos visto muchas ciudades increíbles, nos maravillamos con los...


Publicado: 10.05.2025
Desde hace dos días (desde que dejamos Ciudad del Cabo) nuestros vecinos de cabina no se han visto. En la puerta cuelga constantemente el cartel de “no molestar”. ¡Inusual! Y empezamos a preocuparnos.
Solo después de que zarpamos de Walvis Bay, los volvemos a encontrar. Al preguntarles si están bien, comienzan a reír y a contar.
No estábamos enfermos, sino que no estaban en el barco. Habían reservado una excursión de AIDA en Ciudad del Cabo y, lamentablemente, la señora dejó su abrigo, incluido su pasaporte, en el autobús. No se pudo encontrar y, al regresar al barco, se les negó la salida. Como ninguno de los dos habla inglés, debió ser bastante estresante hasta que se logró establecer contacto con la embajada alemana. Esta última emitió un pasaporte provisional y también ayudó a reservar los vuelos a Namibia. Así, los dos pudieron seguir al barco y volver a subir en Walvis Bay.
Todo este lío costó 800 euros y muchos nervios. Pero también tuvo dos efectos positivos:
1. Un día adicional y hermoso de vacaciones en Ciudad del Cabo y
2. Una anécdota que nunca se olvida y se puede contar en cualquier momento en la mesa de los amigos o donde sea.