Bonnie y Clyde
El tiempo ha pasado volando de nuevo y el camino a casa es aún largo. Sin embargo, al final, no puedo dejar de mencionar que ¡he identificado al dúo de Park4Night, que merodea...


Publicado: 19.12.2025
Por la mañana a las cinco y media en Alsacia. Un increíble estruendo infernal me saca los tapones de los oídos y me despierta sin piedad de los dulcísimos sueños de calles donde fluyen vino y miel.
Me frotó los ojos pegajosos. El héroe está sentado a mi lado en la cama y me mira aturdido, preguntándose. Ambos echamos un vistazo a través de las cortinas de la caravana y nos horrorizamos al darnos cuenta de que ahora la invasión de los hombres de Marte pone fin definitivo a la miseria terrenal. Contra esto, incluso los más locos déspotas de este mundo no pueden hacer nada.

En una terrible máquina infernal, que a mi parecer podría ser mucho más grande para la tecnología extraterrestre, se sienta un pequeño hombre verde, envuelto de pies a cabeza en un traje de protección integral. Una máscara inquietante oculta su rostro espantoso, de color barro, cubierto de espesas verrugas. Gigantescas manos con guantes ocultan sus enormes manos de excavadora. Para una protección definitiva contra las radiaciones, bacterias y virus terrenales, la criatura está rodeada de una nube amarilla impenetrable: un gas marciano apestoso que absorbe de una vez por todas las sustancias letales que amenazan la vida extraterrestre.

Pero antes de que pueda volver a comenzar a cantar mi
