Nantes — el calor persiste, pero la ciudad tiene su encanto. Pasear por las calles y descubrir los lugares de interés es agotador, pero siempre gratificante.
Me llama la atención una fuerte presencia norteafricana; la diversidad se siente. Al mismo tiempo, lamentablemente, hay mucha pobreza: numerosos homeless y mendigos, lo que a veces me afecta y me inquieta. Por otro lado, Nantes también revela un lado elegante: grandes boutiques, una impresionante tienda de Hermès y los nombres de grandes marcas caracterizan el paisaje urbano.
Particularmente me alegré de encontrar un hermoso bolso de Madagascar de la marca Ibeliv — una pieza que promueve el trabajo femenino y la artesanía tradicional, y además apoya proyectos educativos. Por la noche disfruté de los mejores mejillones hasta ahora: increíblemente deliciosos, aunque acompañados de innumerables moscas. Lamentablemente dejé mi anillo de plata en el hotel; espero que me lo envíen.
Por la mañana, una excursión me llevó a la Isla de las Máquinas: un mundo encantado de metal y fantasía. En una casi creatividad al estilo de Tinguely, allí los animales mecánicos cobraron vida — figuras juguetonas y artísticamente elaboradas que invitaban a la imaginación. Un maravilloso y inspirador final, antes de que el viaje continuara hacia La Rochelle.
De un vistazo
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Duración del tiempo
2 Días
Clima
Verano
Ánimo
CulturalCulinario
Reflejos
Maschineninsel mit mechanischen Tieren
beste Muscheln bislang
elegante Boutiquen und Hermès-Shop
Temas
CiudadComerArquitecturaCultura
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