Cuenca, la cuna de la cultura
En un viaje a Ecuador, esta ciudad no debe dejarse de lado, especialmente si se tiene interés cultural. Hermosos edificios coloniales, una fachada más ornamentada y una calle...


Publicado: 12.08.2018















Cuenca cuenta con un pequeño pero encantador museo de arte, el Museo Municipal de Arte Moderno (MMAM), ubicado de manera encantadora en un amplio edificio colonial en las afueras del casco antiguo, en el Parque San Sebastián. Alrededor de varios patios interiores se agrupan las salas de exposición sin ventanas, las cuales se acceden a través de altas y delgadas puertas. Las paredes están revestidas de estuco cal y las salas tienen tonalidades terrosas. La presentación de las pocas obras es muy elegante.
Allí hay una selección de arte moderno local, así como algunas obras internacionales, la mayoría provenientes de América del Sur.
Algunas obras, como los bodegones expuestos, recuerdan a primera vista a obras de van Gogh que alguna vez fueron procesadas por el molinillo latinoamericano. De hecho, las obras de Luis Crespo Ordoñez (EC) son muy estimulantes y están realizadas con colores vibrantes. De vez en cuando se encuentra también una referencia local (como una llama o algo así...).
Otras obras no son tan ligeras y despreocupadas. La obra 'Rojo Negro' de Oswaldo Viteri (EC) recuerda de manera brutal y muy directa un oscuro capítulo del pasado del continente americano.
No te preocupes, no se presentan todas las obras aquí, de todos modos es mejor pasar y verla. Sin embargo, una instalación merece ser mencionada. Se trata de la combinación de dos instalaciones como un contraste consciente entre ellas, negro y blanco. La mitad de la sala está pintada de negro y apenas iluminada, en el centro se encuentra - como si estuviera en un altar - un barril de aceite hecho de aceite ('1972-1982', María José Argenzio, EC). La otra mitad, sin embargo, está pintada de blanco y completamente iluminada. Desigualmente repartidas en la sala están las partes de la instalación 'Instructivo' de Damián Sinchi Q (EC) hechas de pino. Apenas hay un contraste mayor. Oscuridad y luz, veneración incondicional y libertad, artificialidad y naturalidad. Es realmente divertido moverse entre los opuestos y explorar el campo de tensiones en este estrecho espacio colonial.
Hay muy pocas obras en la gran casa, pero muchas realmente alegran y/o invitan a la reflexión. La entrada a este maravilloso museo es gratuita.
