Después de la primera noche en el 'hostel del horror' (spoiler: no mejoró) necesitaba con urgencia un descanso. El plan: dejar el auto en Leknes y disfrutar del día sin estrés.
La mejor decisión del día: Autobús en lugar de auto
Conduje solo un poco hasta Leknes, estacioné el coche pequeño y me cambié al autobús público. ¡Qué alivio! Después de más de una semana tras el volante, finalmente pude mirar por la ventana relajadamente, sin tener que prestar atención a renos, ciclistas o tráfico contrario. El inesperado mejor momento del trayecto: los túneles submarinos. El conductor del autobús apagó la luz en el espacio para pasajeros. Como estábamos muy por debajo del mar, de repente estaba completamente oscuro. Por primera vez desde que comenzó el viaje, estaba rodeado de total oscuridad. En un país donde el sol no se pone, este momento de negrura fue un puro descanso para los ojos y la mente.
El enemigo final de las escaleras: Reinebringen
Al llegar a Reine, me esperaba el desafío más famoso de las Lofoten: el Reinebringen. Hay una aparentemente interminable escalera de piedra hacia arriba. ¿Suena factible? No, para nada.
El esfuerzo: Definitivamente fue lo más duro que he hecho en todo el viaje hasta ahora.
El calor: El sol ardía implacablemente desde un cielo despejado, y allí arriba no hay sombra. Las temperaturas inusualmente altas convirtieron el ascenso en una tortura sudorosa.
La recompensa: Al llegar arriba, se entiende por qué uno se somete a esto. La vista de Reine, los fiordos y las montañas angulosas es el motivo fotográfico de Noruega. Simplemente fenomenal, aunque hay que compartirlo con muchos otros.
Sorpresa de ballenas en el puerto
Una vez abajo (con las piernas temblando), Reine ofreció un extra que no había anticipado. Al mirar el agua, vi ballenas! Justo aquí en la bahía. Un momento mágico que hizo olvidar de inmediato las penurias del ascenso.
De vuelta a la realidad
Por la noche regresé en autobús al auto y luego al hostel en Ballstad. 'Lo reservado está reservado', me dije. Me mantengo fuerte y aguanto las tres noches, aunque el aire viciado en el dormitorio tras la fresca brisa marina es verdaderamente duro. Pero hey, quien ha visto ballenas puede pasar por alto el moho en la cocina. (Quizás.)
Conclusiones del día:
Movimiento del día: Viajar en autobús y disfrutar de la oscuridad del túnel.
Deporte: Reinebringen = sudor, dolor y una vista alucinante.
Vida salvaje: ¡Ballenas en Reine!
Tiempo: Demasiado calor para montañas empinadas, pero perfecto para la vista.
Estado: Resiliencia en el hostel: 100%.
De un vistazo
Extraído automáticamente de la publicación
Duración del tiempo
1 Día
Clima
Verano
Ánimo
AventureroRelajante
Reflejos
Bus statt Auto durch die Unterwassertunnel
Aufstieg auf den Reinebringen
Wale in der Bucht von Reine
Aussicht auf Reine, Fjorde und Berge
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