Para nuestro último día en Sydney habíamos reservado una excursión a las Montañas Azules. Muy temprano por la mañana partimos hacia el parque nacional, que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por sus bosques de eucaliptos.
Primero, por la mañana, fuimos a una granja que alberga diversos animales nativos (koalas, canguros, emús, lagartos, wombats, serpientes...) y especies introducidas (cerdos, conejos, cabras, camellos).
Allí también tuvimos la oportunidad de acariciar un koala que posaba docilmente en el brazo de la cuidadora. También nos presentaron a un pequeño canguro que vivía en una bolsa de tela.
Después nos dirigimos a dos miradores diferentes, desde donde pudimos contemplar los vastos y densos valles y montañas boscosas.
En el segundo mirador vimos la formación rocosa conocida como
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