
Publicado: 07.04.2025
Consejo número 1 al llegar a Milán: ¡Tan pronto como llegues, dirígete a Cesarino! Allí no solo hay legendarios paninis, que te harán olvidar la cena, sino también uno de los mejores Aperol Spritz.
¿El hotel? El Château Monfort – un poco como Alicia en el país de las maravillas, solo que con ojos de búho. No es broma: en nuestra habitación brillaban enormes ojos de búho desde la cerradura del armario. Espeluznante-bello y definitivamente inolvidable.
Y ahora el consejo secreto para los fanáticos de la pizza: Napiz. Por fuera parece insignificante, por dentro es una explosión de sabor. Quien logre llegar allí, definitivamente debería garabatear su nombre en la pared – casi como una pequeña carta de amor a la mejor pizza de la ciudad.
