Trigesimosegundo día: Esquel a Bariloche (17 de mayo de 2019)
Está lloviendo mientras desayunamos. Brilla el sol cuando salimos de Esquel por la Ruta 40 cerca de las diez. El resultado son cumbres andinas cubiertas de nieve en polvo y un...


Publicado: 18.05.2019





















Ahora he entendido el sistema de estacionamiento en Bariloche. La señora de la empresa de alquiler de coches sólo me explicó que hay personas en la calle a las que se les debe dar dinero. Así que me acerco a un espacio de estacionamiento debidamente marcado "medido y pagado" a un joven con un chaleco de seguridad rojo y quiero que me explique el sistema. "No, sólo me encargo de las multas", me explica. La tarjeta de estacionamiento la recibiría de las personas con chalecos de seguridad verdes, que deberían estar cerca de las esquinas de las calles. Efectivamente, encuentro a una joven y quiero comprar una tarjeta de estacionamiento. Ella me pregunta por la matrícula del coche. Por suerte tengo en mi móvil una foto de mi coche con el número que no había memorizado. Ella llena un papel, acepta el dinero y escribe algo en su móvil. No lo entiendo del todo. No, no tengo que poner el papel en el salpicadero frente al parabrisas. Eso ya está todo solucionado. Luego me muestra su móvil. La matrícula está registrada en el sistema con el tiempo de estacionamiento pagado, y podemos salir tranquilos a hacer nuestras compras y, sobre todo, visitar el valioso museo sobre Patagonia. Allí, finalmente me enfrento a un pingüino. Está disecado. En la parte histórica, la Conquista está muy bien explicada con mucha apreciación por los pueblos originarios.
El clima está bien, sólo sopla un viento frío. Vamos al parque Llao Llao con una breve parada en el tradicional hotel del mismo nombre. Ubicación de ensueño con campo de golf y una vista gigantesca. Durante nuestro paseo por el barrio de las villas, un perro negro nos acompaña fielmente de regreso al coche. En el parque sólo encontramos a jóvenes y familias.
Hemos caminado diez kilómetros ese día y esperamos con ansias la última cena en Argentina.