Hoy comenzó con un amanecer reparador: sin despertador, solo dejándome llevar por el día. Luego nos dirigimos a la ciudad para pasear un poco y admirar las majestuosas montañas de fondo. ¿La atmósfera? Simplemente soñadora.
Un pequeño punto culminante del día fue definitivamente nuestra parada por algo especial: un "cacao ceremonial" y una reconfortante leche dorada. Ambas bebidas no solo alegraron el cuerpo, sino también el alma: pura comodidad en forma de tazas.
Después continuamos hacia el Museo Polar, ¿y lo mejor de esto? ¡Era "gratis"! Un pequeño vistazo a las historias de aventureros y exploradores que conquistaron este mundo helado.
Para cerrar el día, nos dimos un lujo con salmón noruego, ¡y wow, qué delicia! Fresco, tierno, simplemente perfecto. Un hito culinario que nos dejó satisfechos y felices.
Luego llegó el momento de despedirnos de este hermoso rincón de Noruega. Con un poco de melancolía, pero también con expectativa, regresamos a Oslo: a nuestro querido hogar que nos recibe nuevamente con los brazos abiertos. Un día que quedará en la memoria. ❤️
Este fue mi último post por ahora, pero definitivamente no el último de todos <3
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