Esens -
último día en el mar


Publicado: 30.06.2025






















Travemünde
Y entonces nuestra viaje a la costa báltica – en los días calurosos a principios de verano. Esperaba que por la cercanía al mar no nos pareciera tan calurosa.
No funcionó del todo. Pero más de 30* tampoco son comunes aquí. Al menos nuestra habitación de hotel tiene un balcón hacia el patio trasero, donde a partir de las 14:00 hay una parte a la sombra.
El punto de partida fue el Brodtenerufer. Un poco fuera de Travemünde – al lado está el terreno bastante grande de un campo de golf – se encontraba aquel terreno que cada vez es más engullido por el mar. Desde hace muchos años, una parte de la costa se desmorona y eventualmente disappears en el mar; incluyendo todos los árboles y casas que están sobre él. Solo las golondrinas de costa se alegran de nuevos nidos.
Como seguirá siendo un sendero boscoso para caminar y andar en bicicleta (Ruta Ciclista del Báltico), estaba bastante concurrido. Las vistas desde aquí recompensaron a todos aquellos ciclistas y caminantes que subieron la colina. Arriba, también nos esperaba la recompensa en LUV&LEE. Gastronomía con vista al mar báltico. Un café con leche y pastel de amapola-marzipan más tarde, todas las calorías se habían reabastecido y estábamos listos para el próximo reto.
Como aún no hacía todo el calor, nos dirigimos hacia Haffkrug; el muelle en tanto se convirtió en el destino de excursión de muchos visitantes del Báltico. También se ha vuelto hermoso y no tan inestable como la Black-Forest-Line en Todtnau. No sé cuán altas eran hoy temperaturas del agua del Báltico, pero algunas personas se atrevían realmente a entrar donde estaban las medusas, que incluso yo podía reconocer en el agua. Ya había bastantes de ellas navegando.
Y como el día aún era bastante joven, volvimos a Travemünde para pasar una HORA ENCANTADORA con HANSE Schifffahrt. Desde aquí, a través del puerto de contenedores y
del puerto de ferris a la Pötenitzer Wiek y de regreso. Tiempo para espresso para nosotros, cócteles y ensaladas para algunos compañeros de viaje. Fue una hora relajante con explicaciones del capitán y un poco de brisa fresca.
Veremos a dónde nos llevará el hambre más tarde en la noche. Hasta entonces, simplemente disfrutar del griterío de las gaviotas y del canto de las olas en la tumbona.
¡Hasta pronto!