Día 3 en América Latina
Los lunes son en realidad conocidos por no ser muy motivadores, pero este definitivamente no fue el caso en mi tercer día en Cusco. A las 7 de la mañana sonó el despertador, ya...


Publicado: 19.09.2019
Después de un largo y agotador vuelo, donde tuve la gran suerte de tener niños gritando delante de mí y hombres en mi cercanía que no controlaban su intestino, lo que también generaba un mal olor, finalmente llegué a Lima (capital de Perú). Al llegar, me esperaba después de una hora de espera un exhaustivo interrogatorio sobre mi persona y mi estancia, donde tuve que dar las huellas dactilares de todos mis dedos y además hacerme una "hermosa" foto. Todo esto, cabe mencionar, después de un vuelo de 12 horas, ¡a las 19:00 horas!
Sin embargo, lo que me aguardaba superaba con creces las dificultades anteriores. 10 horas de espera en un aeropuerto que no conocía, en un país donde nunca había estado, y con el increíble conocimiento de español de un total de cinco palabras, y todo esto sin internet. El colapso nervioso estaba a la vista. Sin embargo, supe cómo ayudarme, así que compré por completo un ticket de internet premium de 24 horas por 10 dólares y además me hice con un pequeño refrigerio. Apenas tuve internet, hice la llamada obligatoria de "sigo vivo" a mamá y papá. El resto transcurrió de manera muy poco espectacular. Miré una película y me quedé dormido un momento; afortunadamente, no me robaron nada ni me metieron drogas. A las 4:50 hora peruana, abordé mi último vuelo hacia Cusco, donde llegué con media hora de retraso alrededor de las 7 de la mañana.
Más información seguirá...