23.9.18 Engelberg Trübsee - Meiringen Reuti
Después de un desayuno sensacional, Patrick y yo nos despedimos nuevamente en la estación de valle del teleférico Titlis. Tomé el teleférico hacia Trübsee, mientras que Patrick,...


Publicado: 25.09.2018
Esta mañana se cumplió lo que había prometido el parte meteorológico. Está lloviendo, por primera vez en mi recorrido, y está lloviendo a cántaros. Estábamos preparados, pero bueno... a pesar de eso, nuestra etapa de hoy es larga, nos fortalecimos en el desayuno. En la Migros compramos el almuerzo y bien envueltos en nuestra ropa de lluvia, comenzamos nuestra marcha. Poco después de Meiringen, subimos empinadamente en dirección a las cataratas de Reichenbach. Estas son mundialmente conocidas, en gran parte, gracias a Sherlock Holmes. La lluvia las hace aún más impactantes, así tienen realmente mucha agua. Pronto el camino se vuelve menos empinado y nos lleva por varios kilómetros hasta la gran Scheidegg. Poco a poco las nubes de lluvia se disipan y se empieza a secar. Así pudimos también imaginar bajo qué impresionantes montañas estábamos. Nos encontramos con rebecos, marmotas y muchos hongos. Caminar en pareja es un gran cambio y lo disfruto mucho. Después de bien 4 horas, llegamos a la gran Scheidegg. Sin embargo, soplaba tanto viento que pronto seguimos adelante y un poco más abajo disfrutamos de nuestro picnic con el sol en la cara, algo que no habríamos imaginado por la mañana. Al descender, las montañas se muestran, reconocemos el Wetterhorn, la cara norte del Eiger aún está cubierta, seguimos adivinando qué hay detrás de las nubes y se nos muestra en piezas de rompecabezas. También es un compañero constante el autobús postal de Meiringen a Interlaken, la carretera sobre la gran Scheidegg es muy estrecha. Este viaje también debe ser una experiencia. Sin embargo, después de 6 horas, casi 23 km y 1450 metros de altitud a pie, llegamos al Hotel Lauberhorn. Un pequeño hotel, dirigido por una pareja deportiva, sería también algo para Patrick, incluso tiene un rincón de información para trail running. En la magnífica terraza, nos recompensa un Aperol antes de que luego vayamos a cenar al Hotel Eiger, donde hay decenas de asiáticos y todos comen fondue..... Al regresar de la caminata al hotel y de un maravilloso día, caemos en el mundo de los sueños.