

Publicado: 08.02.2018
“Quizás son las circunstancias, quizás las personas viajeras son más libres, más abiertas a un verdadero encuentro. Todos somos extraños y al mismo tiempo no tenemos que corresponder a ningún estereotipo. Se puede jugar a ser uno mismo. Mostrar los lados suaves o los duros, lo que quiera salir a la superficie. Hay menos pasado y menos futuro. Casi sin expectativas y sobre todo: sin consecuencias. Lo que sucede en el extranjero queda en el extranjero. Y eso puede ser increíblemente liberador.”