Día 159 de 175 - Crucero alrededor del mundo: Praia/Santiago/Cabo Verde
Día 159 de 175: Crucero alrededor del mundo - Praia/Santiago/Cabo Verde


Publicado: 14.09.2025
¡Bienvenidos al paraíso!
Así es como nos recibieron en el aeropuerto de la isla de Sal el lunes a medio día, 3 horas menos que en la europa continental.
Con la pulserita del hotel tenemos el "todo incluido" dentro de este enorme complejo hotelero. Nuestro bloque de edificios número 7 está, al igual que los demás bloques, rodeando el anfiteatro principal donde se encuentran las piscinas centrales. Sólo los más espabilados consiguen aquí pillar toalla y hamaca. Da igual a donde mires, verás palmeras de todos los tamaños a cada pocos metros, en una muy bien cuidada vegetación. Y unas bonitas plataneras con fruto aún verde en cada esquina.
La playa está a 300m saliendo del complejo por un camino de tierra, donde a cada poco, locales de piel tostada al sol quieren venderte algo. Mucho no hay en la isla de Sal para vender, camisetas de Cabo Verde, pulseritas hechas a mano, los típicos souvenires, o más fácil: actividades y excursiones.
La ciudad está a una hora de paseo por la fina y blanca arena de la playa, o a poco más de 20 minutos acortando por la bien asfaltada carretera que sigue la hilera de grandes hoteles. Santa María tambien vive del turismo, tiendas y locales por donde mires, casitas sencillas y de colores vivos, el lema del archipiélago es: "no stress", y hasta me han ofrecido las hierbas apropiadas. La población es de gran mayoría criolla, y todos muy correctos. Los vendedores hacen lo que pueden para engatusarte algun producto, apenas hay mendicidad.
Las niñas se lo pasan en grande mirando durante horas al teléfono, tumbadas en una hamaca de la piscina. En los primeros días aún no han tocado el agua a pesar del picante sol a 28 grados.Tampoco se han acercado solas a la barra donde hay bebida y cócteles, y eso que sólo hay que pedirlo. No suele haber mucha cola, pero el lema de "no stress" no ayuda a los
impacientes mayordomos como yo. Donde sí se han bañado es en el mar, casi tan calentito como el agua fuertemente clorada de la piscina, pero con un oleaje traicionero que se traga a todo el que ose querer coger una ola.
El "todo incluido" es muy cómodo, bebidas y cócteles de garrafón a casi todas horas, carne de cerdo o pollo, el estofado lo hacen muy bien, varios tipos de pescado generalmente demasiado fritos, muchas legumbres y complementos de ensalada, fruta variada y helados. En fin, un buffet
abundante pero a menudo algo improvisado: el gazpacho andaluz supo el primer día a sopa de tomate en polvo y la ensalada de pulpo a la vinagreta contiene abundantes pepinillos agridulces que no encajan. Cada día que pasa, cambia en las ensaladas más la textura que el contenido.
Toda la fruta viene ya cortada, mucha piña, sandía, naranjas, peras, pero curiosamente lo que mejor sabe con diferencia es el melón.
A los huéspedes se les reconoce por las pulseritas, de rojo para los adultos, y azul para los jóvenes. Así esta claro si los cócteles se sirven o no con alcohol o si se tiene acceso a la discoteca. Se oye mucho portugués, y no sólo de los locales, luego viene el inglés, el holandés, el alemán, y cómo no, al final aparecen tambien los españoles. Según me dicen, donde más se hacinan es en el hotel Meliá del centro.
La isla es pequeña y árida, a primera vista parece que aparte de playa y producción de sal, no da más de sí. Sin embargo se ofrecen muchímas actividades que puedes comprarlas por vía oficial o por poco menos a través de intermediarios locales que te ofrecen toda clase de tours en tu camino a la playa. Hay dos actividades muy especiales de visita obligatoria:
Una semana en el paraíso. La verdad es que la experiencia se acerca bastante, gracias al tiempo fantástico, el trato muy agradable y todas las posibilidades de movimiento o relax. Si no fuera por los mosquitos de la habitación a la noche... Volveremos? No descarto visitar más adelante alguna de las otras islas.